(Breve artículo publicado en Mediabriefing.com sobre cómo hacer que el lector haga parte del trabajo)

13/02/2003. La interactividad con los lectores es un valor que Internet y las nuevas tecnologías han impulsado en gran medida. En su momento, el diario Atlanta Journal Constitution logró crear un servicio de deportes online que se nutría de las informaciones que los usuarios enviaban al diario. No sólo se consiguieron miles de visitantes, sino también de colaboradores, que ofrecían noticias muy costosas de producir y mantener si hubiera sido el periódico quien desplegara tal red de corresponsales. Otros medios han logrado impulsar servicios similares de información de tráfico, basados en las informaciones que los sufridos conductores envían cada mañana revelando cuáles son los puntos negros de la ciudad en hora punta.

Algunos medios tradicionales también quieren aprovechar la interacción con los lectores para convertirlos en fieles lectores y colaboradores habituales; una relaión más que provechosa. Así, cuando el Norfolk Daily News quiere medir la reacción de sus lectores ante los presupuestos del Estado de Nebraska, los editores pueden contactar con docenas de residentes inmediatamente, compilan sus opiniones con gran rapidez y publican los resultados de forma urgente. Esto se ha logrado gracias a un programa que conecta por correo electrónico a un grupo de lectores activos, en una experiencia que el diario ha puesto en marcha recientemente. Con este programa, el Daily News y otros muchos diarios podrán acceder a los correos electrónicos de cientos o miles de lectores y fuentes que pueden ser usados en la elaboración de encuestas y también de artículos y reportajes.

En el caso del Daily News, con una circulación de casi 18.000 ejemplares, los periodistas cuentan con el apoyo de 150 lectores-redactores-colaboradores que han accedido a responder por correo electrónico a cualquier pregunta que se les haga sobre la noticia del momento.

No sólo supone un ahorro de tiempo notable para los profesionales, sino que aporta una variedad enorme de opiniones y, como dice el director de este pequeño diario local, “permite al periódico tener una gran cantidad de nombres y gente que aparecen en nuestras páginas, evitando así que opinen siempre los mismos”. El sistema ha implantado también en grandes diarios, como el San Francisco Chronicle o el Detroit Free Press, que han creado una base de datos similar de lectores dispuestos a colaborar. En el caso del diario de Detroit tuvo cierta relevancia la utilización de este método de interacción con los lectores para pulsar la reacción del público tras el discurso del presidente George Bush en el debate sobre el estado de la Unión.

Algunos diarios piensan ya en la creación de bases de lectores interactivos que permitan crear un grupo de usuarios-colaboradores a nivel nacional. Esto permitiría obtener el feedback de personas de 50 ciudades a lo largo del país acerca de una historia determinada. Hay quien habla del nacimiento de una agencia interactiva de opiniones y reacciones inmediatas que enriquecerían de manera notable las historias de cada día y, lo que es más importante, las harían mucho más cercanas a los lectores de diarios. Una estrategia nada desdeñable en tiempos de crisis de audiencia, circulación y falta de interés por la lectura de periódicos.