“Guió don Quijote, y habiendo andado como docientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era Alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
– Con la iglesia hemos dado, Sancho.
– Ya lo veo -respondió Sancho-, y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura, que no es buena señal andar por los cementerios a tales horas, y más habiendo yo dicho a vuestra merced, si mal no me acuerdo, que la casa desta señora ha de estar en una callejuela sin salida”.
“Segunda parte del Ingenioso Caballero don Quijote de la Mancha”, edición de Francisco Rios, Instituto Cervantes-Crítica, Barcelona, 1998
September 29, 2003 at 1:11 pm
es que la iglesia es mucha iglesia
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