Os aseguro que después de ver los comentarios en el grupo francés FRCD estaba yo algo mosca viendo a conocedores de la ciencia ficción y aficionados a la primera película que usaban mucho la palabra “merde” para referirse a esta entrega.
Continue reading “Matrix Reloaded (Crítica por Anraman en es.rec.cine)”
(Publicado por Philadelphia CityPaper)
“How much does a CD cost?” asks Adam Porter. “How many good songs are on a CD?” The answers, of course, are “too much” and “not enough”. That’s part of the reason why, he says, local business owners are hiring him to create the soundtracks to their restaurants, stores and salons.
Porter knows music. For the past seven years he’s been spinning vinyl at clubs and lounges around town as DJ Botany 500. Over the last five, he’s helped run Cue Records, the Fourth and South shop known for its extensive hip-hop and electronic selection. As a DJ, he’s learned to read the mood of a room and find the appropriate groove. And with Cue’s impressive stock — plus Porter’s own expansive archives — at his disposal, chances are he can find just the track he’s looking for.
Continue reading “In iPod He Trusts (by Patrick Rapa)”
Me encanta la definición de raro que viene en el DRAE. Es mucho mejor que la de especial, que tanto le gusta a la gente ;):
raro, ra.
1. adj. Que se comporta de un modo inhabitual.
2. adj. Extraordinario, poco común o frecuente.
3. adj. Escaso en su clase o especie.
4. adj. Insigne, sobresaliente o excelente en su línea.
5. adj. Extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse.
6. adj. Dicho principalmente de un gas enrarecido: Que tiene poca densidad y consistencia.
Dilbert es raro :D.

Lo más difícil de las relaciones personales es la comunicación. Por mucho que nos esforcemos en usar un lenguaje claro, conciso y correcto, una parte de la comunicación queda sujeta a la libre interpretación del receptor.
Hay un cuento de Benedetti que habla sobre esto:
El hombre que aprendió a ladrar
Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desalineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: “La verdad es que ladro por no llorar”. Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación.
Continue reading “Comunicación”