(Extraído directamente del diario de Jordan 77, al que merece la pena echar un vistazo ;))

Ir a casa de Luis me ha descubierto el mundo de los canales autonómicos. En mi casa sólo pillo canal 53 (que no mola nada) y un canal cristiano que mola incluso menos.

Peeeeeeeeeeeeeeeeeero.

Luis pilla muchos canales. Duson TV es uno de ellos. Es alucinante. Sale un señor coreano que habla, y habla, y habla. Y habla. Sólo habla de medicina natural, si por natural se entiende que te cubran el cuerpo de ventosas del tamaño de un vaso.

Es tan cutre que:

a) de repente se corta la imagen, salen unos segundos de un bosquecito, y después las típicas rayas de “se ha acabado la grabación del video y vuelve a aparecer lo que estaba grabado debajo”. Que, claro, es el coreano de nuevo.

b) al acabar pone “copyright 2000”.

Pero eso no es nada comparado con “Mentiras verdaderas”, el programa de canal 7 presentado (Y DIRIGIDO, OJO) por … Leticia Sabater.

El título es increíble. Ella es increíble. Todo es mentira, ya. Pero aún así… tela.

Así fue, más o menos:

Una chica de dieciocho años le confiesa a su padre que tiene un novio negro. “Resulta” que al padre no le gustan los negros, bah, les tiene un poco de manía, pero no es que sea racista eh? no, es que su mujer le puso los cuernos con un negro. Trae pruebas fehacientes; una nota escrita por su mujer y dirigida a su amante, que Leti nos lee amablemente: “Mi amor, tengo ganas de comer uno de esos platos calientes que me preparas…” blablabla.

Leticia (que en todo momento lo hace todo MAL) sienta cátedra: “pero señor, tiene que tener en cuenta que hay negros buenos y negros malos”.

Leticia anuncia: “señor, pues ahora va a entrar el novio de su hija; espero que no me monte una escenita”.

Entra el negro, y el padre le intenta coger del cuello. El negro se va, vuelve, etc.

Leti le pregunta al novio sobre su trabajo. La hipótesis del padre: “tendrá un top manta”. El novio dice que no, que es gerente de una empresa de alimentación. Leti (al padre): “Pues fíjese, igual es un trabajo mejor que el suyo”. (Y que el tuyo, “guapa”, piensa todo el mundo, saliéndose del guión).

La niña confiesa que está embarazada del negro. El señor dice “ESO lo abortas”. Leti (que es superamiga de los peques) se escandaliza.

Hasta aquí, todo bien, graciosillo, sin más.

Peeeeeero.

Entra la mujer del señor y madre de la niña. Leti anuncia “que la hemos estado investigando y es muy fuerte, muy fuerte”.

La madre es sometida, muy a su pesar, a la “máquina de la verdad” del programa. Sale un clip, como de teletienda, explicando que la máquina ha sido creada en una universidad americana y tal y tal.

La máquina es un secador de pelo de peluquería, con una manguera enrrollada, con bombillas. Os juro por lo más sagrado que no exagero.

La madre se somete a la máquina. Leti comienza la batería de preguntas: “Ya sabemos que le gustan los hombres de color. ¿le gusta el novio de su hija?”. “No”. Se encienden las bombillas.

“¿Conocía ya al novio de su hija?”. “No”. Se encienden las bombillas.

“¿ESTÁ LÍADA CON EL NOVIO DE SU HIJA?” “No”. Se encienden las bombillas. Gritos. Lloros. El padre pide un vaso de agua, porque le va a dar un ataque.

Es el turno de defensa de la señora: “Mi matrimonio es normal, nos aguantamos el uno al otro, como todos”. Leti, rauda, interviene: “Perdone señora, pero hay muchísimos matrimonios que funcionan perfectamente”. (Leti se acaba de separar de Morgan; si la convivencia es difícil de por sí, cómo será despertarse y ver a Leti sin maquillar).

Entra una llamada: una amiga de la señora llama para decir que es una guarra. (la señora, no la amiga).

¡Es el turno del público del plató: un chico dice “señora, usted es un poco puta, ¿Verdad?”.

Entra otro amante de la señora. El padre ya ni se levanta a pegarle ni nada. El chico (blanco) y el novio (negro) son strippers, trabajan juntos. Su nombre artístico es “Dominó”. Se frotan un poco contra la señora, bailando. El padre se levanta y les intenta pegar.

El chico del público tiene algo más que decir: “Señora, a usted lo que le pasa es que le gustan mucho las pollas”.

“Tanto como a ti” contesta la señora, con mucho tino.

De vez en cuando salen mensajes que los telespectadores mandan desde su móvil, del tipo “Leti, valla morena que tienes al lado; el racista ese que se valla por hay”.

La Exploding Plastic Inevitable continúa con una llamada. El rótulo dice “LLamada en directo: un chino”.

Se llama Wan Sung, o así. Leti se ríe con el nombre, pero qué requetemaja que es. Que hable Wan Sung: “señola y yo… como decil en español… hacel gualelías”.

Leti se despide del programa y le dice a la señora “Le felicito por ser tan internacional”. Mientras se despide, se corta la imagen y el sonido y salen de golpe los créditos.

Con programas así, qué fácil resulta hacer un diario divertido.

Morgan77.